LA CUARESMA: un tiempo para reconocer que El Espíritu del Señor se quiere manifestar en nuestro espíritu juvenil.

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LA CUARESMA: un tiempo para reconocer que El Espíritu del Señor se quiere manifestar en nuestro espíritu juvenil.

Category : Mensaje

Queridos hermanos/as jóvenes

De la Juventud Franciscana de Chile,

 

Iniciamos junto a toda la familia de la Iglesia, un nuevo tiempo que nos quiere renovar profundamente para alcanzar la vida plena de Cristo resucitado, Señor Nuestro. Este tiempo esta profundamente motivado por el Espíritu Santo, que condujo a Jesús al desierto (Mt 4,1) para ser tentado. La actitud de Jesús en el desierto ciertamente es una negación a las propuestas del tentador, sin embargo, también podríamos mirar el actuar del Señor como una actitud que quiere favorecer su identidad para desplegarla. Mas sentido aún toma esta perspectiva si consideramos que antes del desierto Jesús fue bautizado por Juan en el Jordan y en aquella ocasión desde el cielo resonó la voz del Padre diciendo sobre Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3,17).

 

¿Alguna vez haz visto en tu propia vida que has hecho algo bueno y positivo, para ti y los demás sin haberlo planeado? ¿Te has sentido movilizado a actuar en Pro de tu prójimo como respondiendo a una necesidad interior? Ciertamente todas aquellas actitudes, gestos y acciones tienen que ver con tus cualidades personales o tus capacidades positivas, pero también con el Espíritu Santo. Te invito a leer detenidamente esta frase de la Carta de San Pablo a los Romanos: “El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios” (Rm 8,16). Por eso, toda vida que salga de nuestras opciones, gestos y acciones son inspiraciones, impulsos y susurros del Santo Espíritu de Dios. Una de las representaciones del Espíritu Santo es el fuego, que durante este verano causo muchos daños a nuestra tierra y a tantos hermanos de nuestra patria, pero también debido a ese mismo fuego muchos salieron de sí mismos, de su comodidad, de sus vacaciones y se levantaron a ayudar directa e indirectamente. Frente a la realidad personal, frente al pecado, al sufrimiento, a la injusticia, a la pobreza, el Espíritu del Señor enciende nuestro interior para reaccionar y favorecer lo que somos de verdad, nuestra identidad de hijos de Dios.

 

Es cierto que podemos vivir ignorando al Espíritu del Señor, por eso, la Iglesia en este tiempo nos recomienda los ejercicios de la oración, el ayuno y la caridad. Estos no debes practicarlos para alcanzar mayor perfección personal sino para salir cada vez más de ti mismo y estar atento al que sufre y necesita de la misericordia de Dios. En esta misma perspectiva, tu me podrías responder que frente a tus capacidades personales no necesitas de Dios para actualizarlas, sin embargo, te tengo que decir que sí, si necesitas del Espíritu del Señor, porque de lo contrario, esos dones tienen la gran posibilidad de pasar de ser un don precioso a un poder personal que solo es utilizado para conseguir intereses egoístas. Por ejemplo, algunas veces nos encontramos con jóvenes con hermosas capacidades de liderazgo, pero al mismo tiempo equivocándose al ejercer dicho don, ya que lo ejercen para infringir dominio sobre los demás.

 

En este tiempo de cuaresma, tiempo de fraternidad, queridos jufristas, están llamados a embellecer su vida, la de sus hermanos, la de sus pueblos y ciudades. Una de las formas para colorear la vida es haciendo de la cuaresma un “tiempo propicio para abrir la puerta a cualquiera persona necesitada y reconocer en ella el rostro de Cristo” (Papa Francisco, Mensaje Cuaresma 2017). Quizás, hay que abrir mas las puertas del corazón y la fraternidad a esa persona con la que priman las diferencias que no nos permiten encontrarnos, quizás hay que abrir las puertas de la fraternidad a esos jóvenes problemas que a veces llegan, quizás hay que abrir las puertas de la fraternidad a las necesidades de nuestros vecinos para ir en ayuda de ellos, etc.

 

Les invito a vivir intensamente este tiempo, invocando al Espíritu del Señor para que entrando al desierto, que hoy son esos lugares que nos permiten escuchar y encontrarnos mas claramente con Dios, como la oración, la eucaristía, el sacramento de la reconciliación, la caridad y la fraternidad; y así puedan embellecer sus vidas y la de los demás. Cuando el Espíritu del Señor se une a nuestro espíritu, se nos otorga, como dice el Profeta Ezequiel, un espíritu nuevo y un corazón de carne (Ez 36,26) para estar sensibles y diligentes a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, tal como Jesús de Nazaret, un joven por excelencia, que nos trajo la novedad del Reino. El Espíritu es novedad, y los jóvenes son novedad… ¿Qué novedad te esta susurrando el Espíritu Santo en tu interior para compartir con tus familiares, compañeros, amigos y hermanos de fraternidad?…

 

Que la joven de Nazaret, la Virgen María, llena del Espíritu Santo, nos anime y acompañe en este tiempo, para decir con ella y nuestro hermano Francisco que ”sobre todas las cosas hemos de desear tener el Espíritu del Señor”…

 

Un gran abrazo y bendiciones para cada uno.

Fray Luis Andrés Cisternas Aguirre, ofm


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